domingo, octubre 15, 2006

"Tengo miedo a quedarme solo"

A todos nos asusta quedarnos solos y no soy capaz de creer a la gente que predica que prodría vivir fuera de la sociedad, sin abrazos, sin caricias, sin llantos... sin sentimientos.

Hace dos noches S. me dijo "tengo miedo a quedarme solo". Y me sorprendió. Por ser una confesión en toda regla. Estabamos los dos tumbados en la cama, a oscuras, abrazados y tras una conversación muy consciente de "esto no tiene futuro" me soltó de la nada "tengo miedo a quedarme solo". Le abracé fuerte y le di unos besos amorosos y de consolación, de no te preocupes.

A S. lo conocí hace menos de un mes y lo habré visto, como mucho, unas cinco o seis veces en mi vida. Digamos que es un desconocido para mi. Que somos desconocidos. La segunda vez que nos vimos durmió en mi cama. Sólo dormimos. Yo necesitaba abrazos. Él también. Apenas hablamos, con los abrazos fue suficiente.

S. y yo somos muy diferentes. A él le gusta Bisbal y a mí canciones que él no conoce y grupos que en su vida a oido mencionar.

Pese a su imagen de chico duro, de hombre pulido en el gimnasio, S. es un chico debil, indefenso y lleno de miedos. Yo lo supe cuando, tocandole su barriguita le di un pellizco y le dije... uiii... tienes que meter más horas en el gimnasio y el rápidamente me dijo que eso era piel, que no era... grasa... ahi empecé a entender a S.

A lo que iba. Hace dos noche me llamó, muy pedo, y me dijo que si no nos veíamos durante la noche, cuando llegara a casa le diera un toque, y le dije "S., no va a ser tan fácil". Esa noche S. acabó llorando abrazado a mi. Pero eso no lo sabía él cuando me llamó.

Yo estaba con unos amigos de un conocido de un amigo. Mi amigo se había ido ya y me quedé con ellos. Nos echamos unas risas, unas cuantas y sobre las 5 y pico creí que era conveniente y a ver a S., pero sobre todo a J., amigo común, que lo echaba de menos.

Fui hasta donde estaban y para no alargar la historia diré que estuvimos allí hasta que cerraron el bar. Y S. y yo nos fuimos para casa.

Después de un rato, ya en la cama, me dijo, "esto no tiene futuro" y le contesté "lo sé". Se sorprendió. Me dijo que no quería hacer daño a nadie, que a una chica de su clase le gusta, que ella a él no y que a ella no le quiere hacer daño tampoco. Que no le quiere hacer daño a nadie. Le dije que por mí no se preocupara, que podríamos ver hasta donde nos llevaba esto, siendo los dos muy conscientes de que no llegará demasiado lejos. Yo tampoco quiero hacer daño a nadie y siempre he intentado no hacer daño a nadie. Pero siempre las cosas claras. Y luego me dijo "tengo miedo a quedarme solo".

Me contó una historia con su padre, que nunca le había contado a nadie. Vi hasta donde era vulnerable. Él lloraba. Me dijo como se veía a sí mismo. Se abrió de par en par a mi. No pude dejar de abrazarle.

Es curioso que me haya contado esas cosas a mí. A una desconocida. A lo mejor por eso. No puedo dejar de darle vueltas.

Si supiera como se le ve desde fuera, y fuera capaz de verlo sería mucho más fuerte. De eso no tengo duda. Y me voy a encargar de que lo sepa.

No tengáis miedo a expresaros...

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1 Comments:

Blogger Ana said...

A ti es fácil contarte las cosas, no se porqué pero desde un principio me dio la sensación de que tenías la cabeza bien amueblada, eso sí, muebles a mi gusto, no necesariamente de madera maciza jjajjajajajaj
Ana

5 sept. 2008 13:59:00  

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