lunes, enero 15, 2007

Esposas doradas

Llevo tiempo buscando algo que me llene...

Creo que he tomado un camino equivocado en mi vida, lo puedo redireccionar, pero de momento va a ser algo complicado. Y mi problema es que siempre he sido, soy, impaciente.

Esta sociedad me carcome. Necesito escapar a un lugar donde la gente conserve su yo original. Donde la gente no esté corrompida.

Porque yo no le encuentro el sentido a nada de lo que nos mueve.

Desde pequeña quise participar en la Ruta Quetzal. Nunca lo pude hacer. Luego, cuando supe que mi oportunidad había acabado quise irme a África. A alguna remota aldea donde no haya turistas. Donde sea imposible llegar en coche, donde la gente siga viviendo como lo hacían sus antepasados. Teniendo en cuenta y respetando la naturaleza. Donde no se celebrara el fin de año porque no existieran calendarios de días establecidos.

Supongo que tengo que empezar cambiándome a mí misma, pero no tengo fuerza para hacerlo aquí, rodeada de esta sociedad. Las fuerzas se me agotan. Soy una de esas jóvenes apalancadas a los 20 años, como dice la canción de Berri Txarrak, porque no encuentro nada que me llene, que me haga feliz de verdad.

Y yo, que me paso el día intentado enseñar el lado bueno de la vida a los que muestran abiertamente su descontento, no logro realmente convencerme a mí misma que hay cosas por las que luchar y que todo esto tiene sentido.

Me siento esposada a una jaula de oro.

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