martes, marzo 06, 2007

Que cochina, que dura, que fragil...

Admiro, enbobada, a la gente que es capaz de escribir todo los días sobre algo coherente, con sentido.

No tengo la más mínima duda de que yo también podría escribir todos los días sobre algo. Sobre algo nimio a simple vista que podría hacer que fuera importante. Supongo que algo no es importante hasta que alguien escribe sobre ello. Hasta que alguien habla sobre ello.

Hoy leía que una de las agencias de noticias más grandes del mundo vetó durante una semana a la hija de un acaudalado dueño de una cadena de hoteles. ¿Y qué pretendían hacer con eso? ha dejado caer mi compañera X. Supongo que darse cuenta de que el mundo puede vivir sin saber qué hace y deshace esa niñata (dicen que se paseaba continuamente por los pasillos de un hotel y que sólo paró cuando alguien se dió cuenta de quién era). Pero si el resto de los medios dan la información... me ha contestado...

He retomado mi relación con Kapuscinski. Necesito volver a creen en la profesión para sentirme parte de ella. Quiero encontrar el sentido a la decisión que tomé en su día de formar parte del gremio.

Mientras, paso las noche en vela y las mañanas dormidas. Me estoy convirtiendo en una pequeña vampiresa. Hoy he visto (otra vez) La naranja mecánica de Kubrick. Mañana, a lo mejor, veré otra peli, leeré algún libro o dormiré acompañada.

Hoy ha sido un día de re-cuerdos. Otro hermano de un amigo (bueno, en este caso conocido) a muerto en un accidente, de noche.

La vida, que cochina, que dura, que frágil.

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