miércoles, mayo 28, 2008

Lluvia de ideas

Tengo ganas de mandarlo todo a tomar por culo. Mandar a tomar viento el blog (no este, el otro); el trabajo sinsentido (sin sentido aquí, sin sentido en cualquier otro lugar); mis gilipolleces (las de hoy, las de ayer, y las mismas de siempre)

Quiero mandar a tomar por culo a Santamaría; a los necios; a los que no me entienden.

Quiero mandar a tomar por culo a la gente que sólo sabe soltar mala vibra.

Quiero mandar a tomar por culo al amor o noamor.

Sólo me consuela escuchar Zea Mays, con la esperanza de así no escuchar el mundo. Es lo único que hoy me ha sacado una sonrisa. Eso y mi ex.compañeros de Madrid.

Vivo en un bucle. Cuando creo que he salido, que, por fin, lo he superado... Zas! Se cruza el cable, se forma el cortocircuito y me vuelvo irracional. Lo de fin de semana se tiene que solucionar el fin de semana. Esa ya me la sé. Me la sabía hasta ayer a las cinco de la tarde. A las ocho lo mandé todo a tomar por culo. Y hoy quiero irme yo a tomar por culo. Porque a veces soy absolutamente imbécil. No me entiendo. No me entiendo.

Dentro de tres días, cuando pase el maldito huracán en el que me ha metido mi esperanza (infundada, pero sin otra base más que la imaginación), volveré a sonreir, a ser risueña y a no cagarla. A prestar atención en el curro. A no querer mandar todo a tomar por culo.

Pero hay cosas que me joderán igual. La falta de sinceridad porque no quiero que se me malinterprete (no a mí, si no a los demás). La necesidad de hacer ciertas cosas por quedar bien.

Probablemente me esté rayando gratuitamente otra vez. A lo mejor no. Pero es que soy así de imbécil. A veces.

Con lo fácil que fue la última vez. Con la cosas claras. Lo jodido que está siendo esta vez, por un pequeño detalle. Por lo mismo pero con una sutil diferencia.

No entiendo nada. Cada día me cuesta más trabajo entender a las personas. Cada día me sorpendo más a mí misma. Cada día me sorprende más las cosas.

No consigo desahogarme del todo. Necesito escribir, aunque sea para no decir nada, porque esto sé que me va a tranquilizar. En un rato estaré mejor. En un rato todo volverá a estar bien. En un rato me iré a la cama. Allí siempre soy feliz, aunque tenga pesadillas que no me despiertan, como esta noche.

Tengo ojeras, me dicen. Nos ha jodido. Un día no duermo porque quiero vomitar. Otro el ruido de las agujas del despertador me pone de los nervios. Definitivamente tengo que buscar mi white chesnut, a ver si aunque sea sólo por sugestionarme se me pasa todo esto. Todo este vendaval. Toda esta mierda.

Estoy harta de que me toque escribir sobre tíos buenos, no querer firmarlo y tener que hacerlo para reivindicar nuestro trabajo. No tiene sentido, pero en el fondo lo tiene. Menuda mieda. Hasta eso es mierda. Joder. La próxima vez, en vez de poner mis iniciales, pondré E.P. (Edición Papel) en vez de R.R. (Redacción Revista). Estoy hasta las narices.

Ya estoy mejor. Mañana sonreiré algo más que mientras canto con los cascos puesto Kukutza III de Zea Mays.

Se acabó la mierda.

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jueves, febrero 21, 2008

Frases de hoy

No dejes que los estúpidos te hundan.

Los políticos nos tratan como mercancía.

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jueves, enero 24, 2008

Intensivo de cocina

Llevo toda la semana pululando entre cocineros, que no entre fogones. Desde que yo soy la única que me pongo horarios en mis días de ociosidad, me puedo permitir lujos como el de asistir a Madrid Fusión (dicen que es el congreso internacional de gastronomía más importante del mundo).

S. me ha preguntado hoy, sorprendido (intuyo) si voy a trabajar. No. Voy por placer. Así, a primera vista, puede sonar un poco friki que pase más de 14 horas al día entre cocineros. Lo es, pero como todo, tiene una explicación.

Mi tío es cocinero (pero no voy a revelar su nombre). Desde pequeña he estado rodeada de gente que sabe apreciar la buena cocina. Así que algo se me ha pegado. Y sí, me gusta que me cocinen, pero también me gusta cocinar.

Total, que hoy es mi segundo día intensivo de cocina (mañana termina para alegría de algunos. Yo me quedaré con más ganas, seguro). He visto cosas buenas y malas (no quiero ahondar, pero para que os hagáis una idea: la acreditación cuesta 590 euracos –que yo no he pagado, por supuesto. me negaba rotundamente–; cada metro cuadrado de stand, dicen, cuesta 3.000 euros; cada ponencia está patrocinada por una marca distinta –hay más de diez al día–, además de los patrocinadores oficiales del evento... y los cocineros, que algunos dan más de dos charlas –con el trabajo de semanas y dinero que supone preparar una ponencia–... no ven un miserable céntimo). Por eso, prefiero contaros las cosas buenas.

He visto una ponencia de Ferran Adrià (considerado el mejor cocinero del mundo de la actuliadad): técnicas y nombres para mí desconocidos que luego he visto repetir a uno detrás de otro. Simplemente increíble y sé que no lo ha dado todo. He comido con Heston Blumenthal (navegad un poco, no lo voy a dar todo hecho). He conocido a Hasier Etxeberria (gran escritor vasco. Desgraciadamente, al escribir en euskera, apenas hay información en castellano sobre él), que junto con David de Jorge (muy grande trambién) han aprovechado una ponencia entorno a los blogs gastronómicos para poner en su sitio a más de un cerdo que nunca saldrá del armario y para presentar recetania (muy práctico, por cierto). No os perdáis su siguiente post que, si ha sido como su manifiesto de hoy, no os dejará indiferentes (sólo os adelanto que he llorado de risa y comparto hasta la última coma de lo que han reivindicado).

Total, (que son las tres de la mañana, y ya no puedo hilar) que estoy aprendiendo, viendo, escuchando, observando, entendiendo, asintiendo, criticando (algo de criterio tengo)... muchísimo. Comiendo no tanto. Estos congresos es lo que tienen.

Se avecinan cambios en mi vida... prometo que pronto me volveré a descalzar en la hierba y divagaré sobre melodías, espirales, nómadas, pies desnudos, entes y demás...

Necesitaba descargar. Gracias.

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