“Construye tu felicidad y sé egoísta. Ellos seguirán siendo indios o negros. Esa moda de las oenegés sólo sirve para que unos pocos se enriquezcan. Lucha por tu hipotética familia, que ya te tocará pronto. ¡Créate un futuro! ¡Con lo que hemos invertido en ti! ¡Céntrate en tu carrera profesional!”
A partir de ahí ella dejó de escuchar el zumbido al otro lado del teléfono. Esa letanía ya se la conocía. Y no podía evitar que las lágrimas le cayeran a borbotones por su mejilla. Mientras, callada, esperaba a colgar.
“¡¿Qué te vas a ir con las FARC?! ¿A América Latina? ¡Ya sabes que eso no me gusta un pelo! ¡Cada sitio es peor! Ellos seguirán siendo indios o negros, da igual lo que tú hagas…
Pero yo respetaré siempre tu decisión. Es tu vida.”
(Mierda de mundo. Mierda de gente. Mierda de ilusiones. Mierda de egoístas. Mierda de sociedad. Mierda de futuro. Mierda. Mierda. Y mierda.)
En qué consiste un buen día –y no me refiero al que cantaba J. de Los Planetas– sin salir de casa.
1. Larga conversación de sobremesa con mi abuelo –después de zamparnos un estupendo marmitako que ha hecho mi madre y un sapo al horno a cargo de mi padre–. Me ha contado muchas cosas. Estaba de buen humor, aunque triste porque se ha muerto su primo, carnal. Me ha dicho: te cuento esto a ti porque eres periodista y para que un día escribas sobre mi.
Mi abuelo está preocupado porque sabe que va a morir. Pero dice que eso es parte de la vida. Lo que le preocupa es que su oficio se está perdiendo. Felix L. D., que así es como se llama, tiene 82 años y desde que tenía 14 se ha dedicado a arreglar instrumentos. Es un especialista en arreglar instrumentos de viento. Yo recuerdo verle, desde que era pequeñita, en el taller de su casa de Fitero –donde en la plaza del pueblo hay un quiosco con una placa que recuerda a su padre Lorenzo, mi bisabuelo, músico y compositor– haciendo virguerías. Llegaban trompetas retorcidas o saxofones doblados y en unas horas salían como nuevos...
"Cuando escribas, di que se va uno de los pocos arregladores de instrumentos que quedaban".
"Es muy difícil" apuntaba, como si yo tuviera la más mínima duda sobre ello. "Enséñame", le he implorado. "Yo ya no puedo" me ha contestado apuntándose a la cabeza, indicandome que ya está senil para esos menesteres.
2. Despues de jugar un rato con mi perro, pongo el OK Computer de Radiohead,
me conecto y me encuentro con mi amigo V. Un chico francés que conocí en 2005 en México. Tras un año de amistad, un día en una fiesta en su casa de Coyoacán, apenas unos días antes de nuestra marcha de ese mágico país, sorprendentemente me abraza y me eleva un palmo del suelo y me susurra: tu siempre me has gustado. Obviamente a mí él también. Así es la vida que él, por aquel entonces, estaba saliendo con una mexicana y yo con un mexicano. Así es la vida que justo ayer, cuando estaba con mi amiga O. le conté esta anecdota. Así es la vida que hoy, cuando han pasado dos años desde aquella última vez que nos vimos – y hablamos– se conecta, desde Irán y cuando le iba a decir que en septiembre se viniera a Madrid, me dice que en septiembre pensaba ir a Madrid a ver a un amigo.
3. Después de cenar un increible bonito con tomate que con el mayor amor del mundo ha preparado mi querida ama, me he dispues a ver Baraka, de Ron Fricke, que me ha dejado mi amiga I. Aunque no tiene diálogos –lo que puede parecer un incoveniente, por llamarlo de alguna manera– ha sido la película más impactante que he visto en mucho tiempo. Me ha hecho llorar y me ha revuelto el estómago. Pero sobre todo, me he hecho pensar... y mucho.
4. Y Escribir este post en el balcón, bajo las estrellas.
Hacia un calor demencial. Dicen que el viento de Tarifa te puede volver loco. Yo digo que el calor de esta ciudad me vuelve loca. Todo me pesa cuando hace calor, mis pasos son más lentos y por la noche tengo que rociarme con litros de agua para poder dejar que Morfeo me abrace.
Y digo hacia un calor demencial. Escribia unos documentos en este mismo ordenador, cuando ha empezado a levantarse un viento casi huracanado. Lo he notado porque al fin corria una brisilla por este horno, digo piso. Y derrepente, a vuelto. A vuelto a llover. 10 largos minutos de lluvia intensa, como cuando alguien vuelve a retomar algo que realmente anhela. Con ganas. Como dirian mis amigos mexicas, como si fuera el Fin del Mundo.
Y no lo he podido evitar. No he podido evitar salir al balcon y dejar que el viento, aún caliente pero ya templado, me soplara descaradamente, mientras las gotas me mojaban. Y contemplaba divertida, relajada y extasiada como la mayoría de los viandantes corrían a protegerse bajo el primer balcón o techo que encontraran a su paso.
Lo que más me ha gustado ha sido el olor a asfalto caliente mojado. Me ha recordado al pueblo de mi abuelo, donde probablemente ahora podría estar si no tuviera una responsabilidad que me atara este verano a esta ciudad tan caliente y aburrida... por caliente.
Quiero una tormenta de verano todos los dias del año. Porque soy excesiva.
vuelvo a la tierra prometida al nuevo mundo a mi viejo mundo tengo mucha ilusion, mucha mucha pero la verdad es que estoy un poco acojonada las cosas han cambiado por alli, estoy segura de eso, y no se si lo que me voy a encontrar me va a gustar, espero que si, bueno, seguro que si, porque voy a ver a mis amigos, y mis amigos me gustan, claro que me gustan! aún así la ciudad estará cambiada, todo estará cambiado, y tengo miedo a volver y volverme a sentir como cuando volví yo creo que es a eso a lo que le tengo miedo pero a la vez ilusion
han pasado cositas buenas ultimamente, y espero que las mejores esten por llegar ahora creo que he aprendido a ser mas tranquila, mas paciente. La verdad es que me hacia falta. Mucha falta. Y tengo mucho que aprender, pero estoy ansiosa por aprender.
estoy en el aeropuerto me voy en una hora a alemania la ultima vez que estuve en este aeropuerto paso algo malo que me ha hecho pensar y disfrutar mas si cabe de la vida pero no quiero que pasen mas cosas asi, aunque se que es inevitable mientras, seguire volando por la vida porque si no vuelo yo, me la vuelan amor y buen rollito