jueves, enero 10, 2008

Misivas/Misiles

"Cuando yo me muera,
me subiré a un avión
y echaré un montón de cartas,
desde el cielo,
para que caigan hasta vosotros"

Me dijo, muy sereno, este verano. Yo sentada en el suelo; él, a mi lado en un sillón en el jardín.

Y movía los dedos de su mano arrugada (y de pellejos elásticos como los de su abuela), apuntando al cielo, indicándome cómo caerían sus/nuestras cartas. Misivas/Misiles.

"Voy a por agua", pude balbucear.
Y al llegar a la cocina explotó mi llanto.

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miércoles, agosto 22, 2007

Maldita...


Vuelvo a sentir esa maldita sensación...
Ésa que me sube por el estómago y que sin darme cuenta se transforma en lágrimas y en un inmenso vacío a la altura del pecho...

Malditas vacaciones estas en las que cada ves que he querido hacer algo no ha salido nada. Malditas vacaciones estas en las que el Destino no me ha dejado ser. I. me ha dicho hoy que el Destino soy yo. Le he dicho que no se engañe, que he intentado serlo y que el Destino me ha ignorado.

Malditos planes –aunque sean de últimisima hora– que nunca salen. Mierda.

A este paso voy a volver sin fuerzas a Madrid. Ya sólo quedan... 11 días...

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viernes, agosto 10, 2007

Vidorra con onda

El lunes dije que empezaba a aburrirme. Es mentira. Básicamente me estoy dando a la vidorra. Mañanas relajadas y tardes de playita cuando le apetece a Don Lorenzo.



He recuperado pasatiempos de mi niñez, como hacer pulsera con hilos de plástico. Y no, no se me había olvidado.

Y he leido. A saber:

Un mundo para Julius, de Bryce Echenique.
Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi.
Sin Sangre, de Alessandro Baricco.
Y ahora estoy devorando Conversaciones con Don Juan, de Carlos Castaneda –para quitarme la morriña mexicana–.



¿Mañana? A lo mejor otra vez playa, aunque ir a ver la exposición Summer de Julian Schnabel no es mala opción. Lo que sí se es que por la noche me iré de fiesta, a las de algún pueblo de por aquí. Un pueblo donde sólo haya una plaza y una berbena. Como diría mi amiga M. si viviera aquí "Eso sí que tiene toda la onda".
;)

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lunes, enero 01, 2007

Un gramo de amor

He pasado una tarde depuradora con mi amiga I.

Un rato de playa de invierno, con un cielo increible y el sonido de las olas. Una luna casi llena, pero menguando.
Una vuelta por el paseo Nuevo, una ola que casi nos moja, más mar y viento renovador.
Descubriendo rincones nuevos en lo Viejo.
Y conversaciones en la Trini, recordando otros tiempos... distintos.

Y entonces, entre quinceañeros que mostraban sus nuevos moviles con tonos reales, me ha dicho que ella, ayer, cuando le dijeron de qué queria un gramo, contestó:

Yo quiero un gramo de amor.
Está muy caro, fue la única respuesta que recibió.

Carísimo está. Porque, en general, tenemos miedo a mostrarnos como somos. A decir qué nos pasa, cómo nos sentimos, qué tenemos, qué queremos, qué tememos, qué soñamos, qué pensamos... y cuando uno no expresa, no puede dar amor.


Menos mal que pronto llegan las rebajas.

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